
Este fin de semana, buscando referencias
sobre guarderías, me encontré con esta escuela infantil situada en Berriozar, obra
de los arquitectos Javier Larraz, Iñigo Beguiristain e Iñaki Bergera. Me llamó
la atención por sus contrastes, un exterior vivo, con una envolvente cromática que recuerda a las cajas de pinturas “Crayon” y
que hace un guiño al carácter infantil y lúdico del edificio. Por otra parte en el
interior está presente una atmósfera serena, tranquila, envuelta en una
iluminación cenital natural.
La organización en planta de esta
guardería sigue el modelo de las escuelas municipales italianas de Reggio
Emilia, donde todas las estancias infantiles se articulan alrededor de una
plaza central. Esta plaza sirve de lugar de encuentro, conexión y relación
donde tienen lugar todas las actividades comunes de la escuela.
Esta configuración sitúa las
aulas y las dependencias vinculadas a éstas en una posición intermedia dentro
de la planta, para dotar a las mismas de luz se opta por intervenir en la
cubierta e iluminar cenitalmente todos estos recintos. La marcada y potente
geometría de los lucernarios hace que se conviertan en una de las identidades
del proyecto, que le da carácter.





![]() |
FACEBOOK TWITTER BLOGLOVIN TUMBLR Pinterest


.png)












